La puesta en marcha de cualquier startup exige planificar cómo vamos a conseguir la financiación necesaria para hacer crecer el proyecto. En una primera fase resulta habitual que los emprendedores se apoyen en gente de su entorno (amigos, familiares o conocidos) pero, si las cosas discurren de forma favorable y el proyecto tiene realmente un crecimiento potencial acelerado, llegará el momento de buscar inversores privados que participen.

Para ello, lo primero que habría que confirmar es precisamente cual es la vía más adecuada para captar dicha inversión entre las distintas opciones posibles (p.e.: business angels, capital riesgo, incubadoras, etc.). El objetivo de los business angels y los fondos de venture capital es lógicamente similar (es decir, aportar capital para desinvertir más tarde con las mayores plusvalías posibles) pero, si nos encontramos en una fase todavía inicial, lo habitual es apoyarse en business angels (que habitualmente aportan un capital inferior y un enfoque algo más informal) y abordar la posible entrada de fondos de venture capital cuando la startup está ya más consolidada.

De cara a presentar el proyecto a potenciales inversores conviene preparar una buena presentación (pitch deck) en el que se sinteticen las ideas clave del proyecto (p.e: quiénes somos; problema a resolver; ventaja competitiva; modelo de negocio; mercado potencial; equipo; principales KPIs, etc.). Asumiendo que hayamos sido capaces de atraer el interés de algún inversor, habitualmente dicho interés se materializará en un primer documento (carta de intenciones) en el que el inversor mostrará su intención de invertir y las condiciones en las que estará dispuesto a hacerlo (p.e.: importe a invertir, valoración, descuento/cap; etc). También es previsible que el inversor quiera hacer un análisis detallado de las diferentes áreas del negocio (lo que en la jerga legal se llama una due diligence) cuya intensidad y alcance dependerá de la dimensión y el estado del proyecto y que, en última instancia, busca comprobar la realidad económica de la empresa, que ésta cumple con sus obligaciones y que no existen riesgos sustanciales.

Asumiendo que la due sea positiva, quedaría todavía una parte final ardua y compleja que pasa por la negociación y cierre del pacto de socios en el que se regularán los aspectos relevantes de las relaciones de los socios (pe.: gestión de la sociedad, adopción de acuerdos, dedicación de los emprendedores, salida de los inversores, etc).

Como es obvio, el apoyo de un abogado con experiencia real en este tipo de transacciones nos resultará de gran utilidad no solo para llevar la operación a buen puerto sino también para ayudarnos a entender las implicaciones de los acuerdos y sortear los contratiempos y dificultades que siempre se plantean en estas situaciones.

En definitiva, el proceso de búsqueda de inversión (fundraising) puede ser en ocasiones difícil y complicado y conviene armarse de grandes dosis de paciencia y profesionalidad, tratando siempre de gestionarlo y canalizarlo de la mejor forma posible.

Autor: Juan Manuel Pérez

Socio De Aktion Legal Partners

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